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3.10.13

Si no es libre no es amor



Yo prometo, no prometerte nada 
Ni amarte para siempre 
Ni no traicionarte nunca 
Ni no dejarte jamás. 

Estoy aquí te siento ahora sin mascaras ni artificios 
En cuanto fuera bueno para los dos que la otra se quede. 

Nada a ofrecerte, excepto yo mismo 
Nada a pedirte, excepto que seas quien eres tú 
La verdad es lo mejor que tenemos para compartir uno con el otro. 

Tus cosas continúan tuyas y las mías, mías. 
No nos cambiaremos en la locura de tornar 
eterno este breve instante que pasa 

Si crecemos juntos y en direcciones opuestas 
Sabremos amarnos como somos 
Y no tendremos vergüenza uno del otro. 
No te ato ni permito que me ates 

Ninguna corriente puede detener el curso de la vida 
Quiero que seas libre como yo mismo quiero ser 
Compañeros de un viaje que está comenzando 
Cada vez que nos encontramos nuevamente.

Comunicada Punk

17.9.13

Neil Hilborn - Amor “TOC”

Neil escribió y recitó un poema en un en donde habla de lo que sintió al enamorarse y lo que pasa ahora que ella se fue. Se dio a conocer a través de su conmovedora presentación en la final de concurso “2013 Rustbelt Regional Poetry Slam” donde relata su percepción del amor. Neil es un poeta estadounidense que padece de trastorno obsesivo compulsivo  (OCD en sus siglas en ingles)


Amor "OCD"

La primera vez que la vi...
Todo en mi cabeza se silenció
Todos los ticks, las imágenes constantes desaparecieron.

Cuando tienes trastorno obsesivo compulsivo en realidad no tienes momentos callados.
Inclusive en la cama estoy pensando:
¿Cerré las puertas? Sí
¿Me lavé las manos? Sí
¿Cerré las puertas? Sí
¿Me lavé las manos? Sí

Pero cuando la vi, la única cosa en la que pude pensar fue en la curva de la horquilla de sus labios.
O la pestaña en su mejilla--
La pestaña en su mejilla--
La pestaña en su mejilla.

Sabía que debía hablar con ella
La invité a salir seis veces en treinta segundos.
Ella dijo que sí después de la tercera,
pero ninguna de las veces que pregunté se sintió bien así que tenía que seguir haciéndolo.

En nuestra primera cita,
pasé más tiempo organizando mi comida por colores de lo que pasé comiéndola o hablando con ella.
Pero le encantó.
Le encantaba que tuviera que besarla para despedirme 16 veces, o 24 si era miércoles.
Le encantaba que me tomaba todo el tiempo caminar hacia casa porque había muchas grietas en la banqueta.

Cuando nos mudamos juntos ella dijo que se sentía segura,
como si nadie nos fuera a robar porque definitivamente había cerrado la puerta 18 veces,
Yo siempre veía su boca cuando hablaba--
Cuando hablaba--
Cuando hablaba--
Cuando hablaba--
Cuando hablaba;
Cuando me dijo que me amaba, su boca se curveaba hacia arriba en los bordes.

En la noche ella se acostaba en la cama y me veía apagar todas las luces, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas.

Ella cerraba los ojos y se imaginaba que los días y las noches pasaban frente a ella.
Algunas mañanas empezaba a besarla para despedirme y ella sólo se iba porque estaba haciéndola llegar tarde al trabajo.

Cuando me detenía en las grietas de la banqueta ella seguía caminando.
Cuando me decía que me amaba su boca era una línea recta.
Me dijo que estaba tomando mucho de su tiempo.

La semana pasada empezó a dormir en casa de su madre.
Me dijo que nunca debió dejarme apegarme tanto a ella; que todo esto fue un error,
pero... ¡¿Cómo podría ser un error que no tenga que lavarme las manos después de tocarla?!
El amor no es un error y me está matando que ella pueda salirse de esto y yo no.
No puedo--
No puedo salir y encontrar a alguien nuevo porque siempre pienso en ella.

Usualmente, cuando me obsesiono con algo, veo gérmenes escabulléndose en mi piel.
Me veo a mí mismo siendo atropellado por una infinita línea de coches.
Y ella fue la primera cosa hermosa en la que alguna vez me he estancado.

Quiero despertar todas las mañanas pensando en la manera en la que agarra el volante.
Cómo mueve las manijas de la regadera como si estuviera abriendo una caja fuerte.
En cómo sopla las velas--
cómo sopla las velas--
cómo sopla las velas--
cómo sopla las velas--
cómo sopla...

Ahora sólo pienso en quién más está besándola.
No puedo respirar porque él sólo la besa una vez -- ¡No le importa si es perfecto!
La quiero de regreso tanto que...
Dejo la puerta sin cerrar.
Dejo las luces prendidas.

12.3.13

Chingones Mis Viejos

Foto: Memo Vásquez - Viejo Mayo

El domingo jui pa’ la plaza
onde hablaron unos entrajeaos,
que dizque iban arreglar munchas cosas en el pueblo;
vieras visto, Calobeto,
cómo les echó flores el comisario
a los jorocones que vinieron,
por todas las mejoras qui'ban hacer pa’ la gente;
que según hasta un represo iban hacer.

Cuándo iba faltar el Neto churrero
en pasar hablar por el micrófono,
cuando dijieron que si alguien quería pasar a decir algo,
por los güenos beneficios qui'bamos a tener.

Uta, Calobeto, ¡cómo me dio vergüenza!
resulta que'l Neto, nomás pa’ quedar bien
dijo que los importantes esos,
eran unos fregones pa’ gobernar.

Y yo dije que "fregones"
era una "mala palabra", pues;
y no me va oyendo el Profesor Ubaldo
y me enseñó que "fregón" no es herejía;
dice que'stá bien decir "chingón" tamién,
que sinifica ser muy güeno pa’ algo.

Yo nomás digo una cosa, tú... Calobeto:
si dicen que hacer cosas con el dinero del pueblo,
es una fregonería, yo me pongo a pensar en mis viejos
y en toda esa gente, antes que nosotros
que han tenido que "darle duro" sin la ayuda de nadien;
nosotros nomás juimos siete
y ahi como pudieron nos sacaron adelante
con el tanichito que pusieron.

No, Calobeto, esos amigos no hacen gracia.
¡Chingón mi apá!, que empezó trabajando en el campo,
en lo que hubiera sin estar atrás di'un escritorio
nomás esperando que llegara la quincena,
y ¡chingona mi amá! que siempre hizo que los frijoles alcanzaran,
y todavía le quedan juerzas (hasta la fecha)
pa’ seguir con el quehacer de la casa
y rematar atendiendo en la tienda,
que la puso después de andar muncho tiempo,
casa por casa vendiendo en el pueblo y en los campos,
cuando mi apá la llevaba en aquella troquita
for cincuenta y siete que tenía ¿Te acuerdas?

Chingón mi apá, Calobeto que siempre ha sembrao
sin que nadien le asegure si vas'tar bien la cosecha;
no me salgan hora con que ellos son los chingones.

Chingones mis viejos y la gente que se arriesga
como el Mayón de la caseta o los Zamayoa taqueros,
ésos sí son chingones;
los que son los horcones del medio pa’ este pueblo.

Chingones mi apá y mi amá
que han pasao hambres cuando éramos plebes,
pero sus hijos "ni en cuenta",
porque primero nos daban a nosotros,
y los del gobierno... quién sabe onde andaban.

Chingonas las mamases de nosotros, Calobeto
que han hecho rendir todo remendando los trapos,
y haciendo chores los pantalones
pa’ sacarles más jugo toa’vía,
y que se dan tiempo pa’ preguntar onde andamos
y aqui'ora vamos a llegar
y que téngamos muncho cuidao
en no andarnos juntando con el Chuyón mariguano,
y que hórremos cuando haiga
pa’ que váyamos aprendiendo.

Uta, ora ya me estoy dando cuenta
que mi apá era un chingón, Calobeto
por estar encima jodiendo hasta que termináramos la chamba
cuando él podía berla hecho rapidito,
aunque… no le gustaba verse cabrón al viejo
cuando nos jalaba las orejas, porque l'ibamos a'garrar muina;

'Ora me cai el veinte que le dolía más a él azotarnos,
nomás tres, decía: pero bien daos
y que no l'importaba que nos diéramos cuenta
que tamién erraba, mi apá.

No hay güelta di'hoja: l'historia de a deveras,
la de a güenas d'esa que nomás está un pedazo en los libros,
esa l’hace el pueblo, Calobeto no los mandamases.

Uchi, cómo hay que darle gracias a Dios
por ber tenido los viejos que tenemos: gente PURA y FRANCA
que no se anda con "una y un pedazo"
a l'hora de tender la mano a los que estén más abajo
y que se partieron el lomo por sus hijos.

Qué güeno que me'stoy dando cuenta a tiempo:
chingones mis viejos, Calobeto...
¡CHINGONES MIS VIEJOS!

Bruno Pablos
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Voz: Bruno Pablos

15.9.12

México Creo En Ti


México
Foto: Memo Vasquez
http://www.flickr.com/photos/el_memo/
México, creo en ti,
como en el vértice de un juramento.
Tú hueles a tragedia, tierra mía,
y sin embargo ríes demasiado,
acaso porque sabes que la risa
es la envoltura de un dolor callado.

México, creo en ti,
sin que te represente en una forma
porque te llevo dentro, sin que sepa
lo que tú eres en mí; pero presiento
que mucho te pareces a mi alma,
que sé que existe, pero no la veo.

México, creo en ti,
en el vuelo sutil de tus canciones
que nacen porque sí, en la plegaria
que yo aprendí para llamarte Patria:
algo que es mío en mí como tu sombra,
que se tiende con vida sobre el mapa.

México, creo en ti,
en forma tal que tienes de mi amada
la promesa y el beso que son míos,
sin que sepa por qué se me entregaron:
no sé si por ser bueno o por ser malo
o porque del perdón nazca el milagro.

México, creo en ti
sin preocuparme el oro de tu entraña:
es bastante la vida de tu barro
que refresca lo claro de las aguas
en el jarro que llora por los poros
la opresión de la carne de tu raza.

México, creo en ti,
porque creyendo te me vuelves ansia
y castidad y celo y esperanza.
Si yo conozco el cielo, es por tu cielo,
si conozco el dolor, es por tus lágrimas
que están en mí aprendiendo a ser lloradas.

México, creo en ti,
en tus cosechas de milagrerías
que sólo son deseo en las palabras.
Te consagras de auroras que te cantan
¡y todo el bosque se te vuelve carne!,
¡y todo el hombre se te vuelve selva!

México, creo en ti,
porque nací de ti, como la flama
es compendio del fuego y de la brasa;
porque me puse a meditar que existes
en el sueño y materia que me forman
y en el delirio de escalar montañas.

México, creo en ti,
porque escribes tu nombre con la equis,
que algo tiene de cruz y de calvario;
porque el águila brava de tu escudo
se divierte jugando a los volados
con la vida y, a veces, con la muerte.

México, creo en ti,
como creo en los clavos que te sangran,
en las espinas que hay en tu corona,
y en el mar que te aprieta la cintura
para que tomes en la forma humana
hechura de sirena en las espumas.

México, creo en ti,
porque si no creyera que eres mío
el propio corazón me lo gritara
y te arrebataría con mis brazos
a todo intento de volverte ajeno
sintiendo que a mí mismo me salvara.

México, creo en ti,
porque eres el alto de mi marcha
y el punto de partida de mi impulso.
¡Mi creo, Patria, tiene que ser tuyo,
como la voz que salva y como el ancla...!
 
Ricardo López Méndez