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1.5.14

Abraza



Abraza la soberbia que hay en ti,
porque detrás de ella hay un niño no querido.

Abraza la exigencia que hay en ti,
porque detrás de ella hay un niño que no ha sentido el Amor.

Abraza esa apariencia de “agradador eterno” que hay en ti,
porque detrás de él hay un niño rechazado.

Abraza la ira y el enojo que hay en ti,
porque detrás de ella hay un niño abandonado.

Abraza al solitario que hay en ti,
porque detrás de él hay un niño excluido y discriminado.

Abraza el desgano, la apatía, la falta de sentido,
porque detrás de todo esto, está tu niño padeciendo ser quién no es.

Abraza el dolor que hay en ti,
porque detrás de él hay un niño lastimado.

Los niños que habitan dentro de nosotros,
están empezando a manifestarse y esta vez no paran hasta ser escuchados.

"El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega 
perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta" 
Pablo Neruda (1904-1973) Poeta chileno

29.9.13

El Valor de una Sonrisa


Una sonrisa no cuesta nada y produce mucho.
Enriquece a quienes la reciben sin empobrecer a quienes la da.
No dura más que un instante, pero su recuerdo a veces es eterno.

Nadie es tan rico que pueda pasarse sin ella, 
y nadie es tan pobre que no pueda enriquecer con sus beneficios.

Una sonrisa es descanso para los fatigados, 
luz para los decepcionados, alegría para los tristes 
y el mejor antídoto contra las preocupaciones. 

Una sonrisa no puede comprarse, 
no puede obtenerse por caridad, 
no puede robarse ni puede ser prestada,
porque una sonrisa es algo que a nadie rinde beneficio 
a menos que sea brindada espontánea y gratuitamente.

Y si, en el trato con nuestros compañeros alguien 
está demasiado cansado para brindar una sonrisa, 
regálale una de las tuyas, pues nadie necesita tanto de una sonrisa, 
como aquel a quien no le queda ninguna que ofrecer.

Anónimo

23.4.13

Un Nudo en la Sábana

En la reunión de padres de familia de una escuela, la directora resaltaba el apoyo que los padres deben darle a los hijos. Ella entendía que aunque la mayoría de los padres de la comunidad eran trabajadores, debían encontrar un poco de tiempo para dedicar y pasar con los niños. 

Sin embargo, la directora se sorprendió cuando uno de los padres se levantó y explicó, que él no tenía tiempo de hablar con su hijo durante la semana. Cuando salía para trabajar era muy temprano y su hijo todavía estaba durmiendo y cuando regresaba del trabajo era muy tarde y el niño ya estaba acostado. 

Explicó además, que tenía que trabajar de esa forma para proveer el sustento de la familia. Dijo también que el no tener tiempo para su hijo lo angustiaba mucho e intentaba reemplazar esa falta dándole un beso todas las noches cuando llegaba a su casa y para que su hijo supiera que él le había ido a ver mientras dormía, hacía un nudo en la punta de la sábana. Cuando mi hijo despierta y ve el nudo, sabe que su papá ha estado allí y lo ha besado. El nudo es el medio de comunicación entre nosotros. 

La directora se emocionó con aquella singular historia y se sorprendió aún más cuando comprobó que el hijo de aquel hombre era uno de los mejores alumnos de la escuela. Este hecho nos hace reflexionar sobre las muchas formas en que las personas pueden hacerse presentes y comunicarse con otros. Aquél padre encontró su forma, una forma simple pero eficiente. Y lo más importante es que su hijo percibía a través del nudo, todo el afecto de su papá. 

Algunas veces nos preocupamos tanto con la forma de decir las cosas que olvidamos lo principal que es la comunicación a través del sentimiento. Simples detalles como un beso y un nudo en la punta de una sábana, significaban para aquél hijo, muchísimo más que un montón de regalos o disculpas vacías. Es válido que nos preocupemos por las personas, pero lo más importante es que ellas sepan y puedan sentir nuestra preocupación y cariño por ellas. 

Para que exista la comunicación, es necesario que las personas “escuchen” el lenguaje de nuestro corazón, ya que los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras. Es por ese motivo que un beso, revestido del más puro afecto, cura el dolor de cabeza, el golpe de la rodilla o el miedo a la oscuridad. 

Las personas tal vez no entiendan el significado de muchas palabras, pero saben distinguir un gesto de afecto y amor, aunque ese gesto sea solamente un nudo en la sábana. Un nudo cargado de afecto, ternura y amor. 

“Vive de tal manera que cuando tus hijos piensen en justicia, cariño, amor e integridad, piensen en ti” 

Anónimo

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18.7.12

Un Clavo en la Puerta



Esta es la historia de un chico que tenía muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.

El primer día, el muchacho clavo 37 clavos detrás de la puerta. Las semanas que siguieron, a medida que él aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta. Descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta.

Llego el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día. Después de informar a su padre, éste le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter. Los días pasaron y el joven pudo finalmente anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta. Su padre lo tomó de la mano y lo llevó hasta la puerta.

Le dijo: “has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez que tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves”.

Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como se lo digas le devastará, y la cicatriz perdurará para siempre. Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física.

Anónimo

17.6.12

El Pequeño Que Me Sigue


Quiero ser muy cuidadoso,
porque un pequeño me sigue. 
No quiero desviarme, 
porque temo que él me siga. 

No escapo de su mirada. 
Lo que yo soy, también lo intenta. 
Como yo soy, quiere ser el pequeño que me sigue. 

Así que debo recordar mientras viva, 
en los veranos soleados y la nieve de inviernos, 
que estoy construyendo los años 
de un pequeño que me sigue. 

Anónimo